Se genera la solicitud
Abres PortaSpace en el ordenador que vas a usar. Aparece un QR y un código de seis caracteres, con su propia caducidad corta. Todavía no hay acceso a nada.
En el equipo prestadoAcceso temporal · Aprobado desde tu teléfono
PortaSpace abre un entorno de trabajo temporal en el equipo que tengas delante, y deja la decisión en el teléfono que ya llevas encima. Sin escribir contraseñas, con caducidad, y revocable en un toque.
SIN INSTALACIÓN EN EL EQUIPO PRESTADO · SIN CONTRASEÑAS QUE TECLEAR
Cómo funciona
El orden importa: el equipo que pide el acceso nunca decide si lo obtiene.
Abres PortaSpace en el ordenador que vas a usar. Aparece un QR y un código de seis caracteres, con su propia caducidad corta. Todavía no hay acceso a nada.
En el equipo prestadoEscaneas el QR con tu teléfono de confianza, eliges cuánto va a durar la sesión y apruebas. Aquí es donde se decide, y el ordenador de enfrente no participa.
En tu teléfonoSe levanta un navegador remoto con la caducidad que elegiste. El contador corre a la vista. Cuando llega a cero, o cuando pulsas cerrar, el entorno desaparece.
Otra vez en el equipo prestadoLo que mantienes bajo control
La caducidad no es un aviso ni un recordatorio: es la propia sesión, que deja de existir.
Cada sesión guarda su hora de cierre en el momento en que la apruebas. El contador que ves en pantalla y el cierre real leen ese mismo dato, así que lo que marca es lo que va a pasar.
El primer dispositivo que autorizas queda marcado como de confianza y es el que puede aprobar a los demás. Los otros entran, pero no deciden.
Al revocar, el entorno remoto se destruye y la sesión pasa a cerrada. No queda una pestaña viva esperando a que alguien la encuentre.
Aprobaciones, denegaciones y cierres se anotan con fecha y dispositivo.
El navegador de trabajo se ejecuta fuera de esa máquina. Lo que hay delante es una vista en vivo, así que al cerrar la pestaña no quedan sesiones abiertas, ni descargas, ni contraseñas guardadas en un perfil que no es tuyo.
EN DETALLE
Sin metáforas. Esto es la secuencia real, en el orden en que sucede.
El equipo solicitante pasa a autorizado y queda vinculado a tu cuenta. Si es el primero que autorizas, además se marca como de confianza: será el que pueda aprobar a los siguientes.
Se crea el registro de sesión con la política que elegiste, y su caducidad se calcula en ese instante en horario universal. Ese valor no se recalcula después: es la referencia única para el contador y para el cierre.
Se pide un navegador con un tiempo de vida derivado de esa misma caducidad, nunca mayor. Si a la sesión le queda menos de un minuto, no se abre nada y se te dice que ha caducado, en vez de arrancar algo condenado a morir.
Lo que aparece en el equipo prestado es la imagen de un navegador que se ejecuta fuera de él. El contador corre a la vista y el historial, las cookies y las descargas viven en el entorno remoto.
Al pulsar cerrar, o al llegar el contador a cero, el navegador remoto se termina y la sesión pasa a cerrada con su hora. Si cierras la pestaña sin más, el entorno tampoco sobrevive.
Casos de uso
Necesitas entrar cinco minutos a algo tuyo sin cerrar su sesión ni dejar la tuya abierta después.
Trabajas desde una máquina que no controlas y que otras personas van a usar cuando te vayas.
El caso donde nadie debería teclear una contraseña, y donde el navegador guarda todo lo que le des.
Das entrada limitada y con hora de cierre, en vez de crear una cuenta que luego hay que acordarse de borrar.
PREGUNTAS FRECUENTES
No. Se abre una página, aparece un código y ahí termina lo que ese equipo necesita. No hay extensión, ni cliente, ni perfil que crear.
Por sí solo no sirve: el código identifica una solicitud, no concede acceso. Sin tu aprobación desde el dispositivo de confianza no se abre ninguna sesión, y la solicitud caduca a los pocos minutos.
El entorno remoto termina en cuanto se corta la conexión, y en todo caso tiene su propia hora de cierre. No queda una sesión viva esperando a que alguien vuelva a esa máquina.
Sí. Desde tu cuenta puedes cerrar sesiones activas y revocar dispositivos autorizados. Al revocar, el entorno remoto asociado se destruye, no solo se marca como cerrado.
Tú, en el momento de aprobar. Eliges entre las políticas disponibles, y esa duración queda fijada para esa sesión concreta.
Sí. Aprobaciones, denegaciones, inicios y cierres se anotan con su fecha y el dispositivo implicado.
Empieza ahora
Genera un código en el equipo que tengas delante y apruébalo desde tu teléfono. No hace falta instalar nada en la máquina prestada.