Acceso temporal · Aprobado desde tu teléfono

Entra desde cualquier ordenador sin dejar nada tuyo en él.

PortaSpace abre un entorno de trabajo temporal en el equipo que tengas delante, y deja la decisión en el teléfono que ya llevas encima. Sin escribir contraseñas, con caducidad, y revocable en un toque.

SIN INSTALACIÓN EN EL EQUIPO PRESTADO · SIN CONTRASEÑAS QUE TECLEAR

Solicitud temporal
K7QD2M
15:00
6 caracteresLo único que se teclea en el equipo prestado. Ninguna credencial tuya pasa por él.
Con caducidadCada sesión nace con hora de cierre. Al llegar a cero se apaga sola, la cierres o no.
Un toqueAprobar y revocar viven en tu teléfono, no en la máquina a la que estás entrando.

Cómo funciona

Tres pasos, y el crítico ocurre en tu bolsillo.

El orden importa: el equipo que pide el acceso nunca decide si lo obtiene.

01

Se genera la solicitud

Abres PortaSpace en el ordenador que vas a usar. Aparece un QR y un código de seis caracteres, con su propia caducidad corta. Todavía no hay acceso a nada.

En el equipo prestado
02

Tú apruebas

Escaneas el QR con tu teléfono de confianza, eliges cuánto va a durar la sesión y apruebas. Aquí es donde se decide, y el ordenador de enfrente no participa.

En tu teléfono
03

El entorno se abre con reloj

Se levanta un navegador remoto con la caducidad que elegiste. El contador corre a la vista. Cuando llega a cero, o cuando pulsas cerrar, el entorno desaparece.

Otra vez en el equipo prestado

Lo que mantienes bajo control

Un acceso que sabe cuándo terminar.

La caducidad no es un aviso ni un recordatorio: es la propia sesión, que deja de existir.

Caducidad

El reloj es parte de la sesión

Cada sesión guarda su hora de cierre en el momento en que la apruebas. El contador que ves en pantalla y el cierre real leen ese mismo dato, así que lo que marca es lo que va a pasar.

Políticas

Eliges la duración al aprobar, no antes.
Sesión corta15 min
Predeterminada60 min

Dispositivos de confianza

Tu teléfono es la llave

El primer dispositivo que autorizas queda marcado como de confianza y es el que puede aprobar a los demás. Los otros entran, pero no deciden.

Revocación

Cerrar de verdad

Al revocar, el entorno remoto se destruye y la sesión pasa a cerrada. No queda una pestaña viva esperando a que alguien la encuentre.

Registro

Queda constancia

Aprobaciones, denegaciones y cierres se anotan con fecha y dispositivo.

Sin rastro local

El equipo prestado ve una pantalla, no tus datos

El navegador de trabajo se ejecuta fuera de esa máquina. Lo que hay delante es una vista en vivo, así que al cerrar la pestaña no quedan sesiones abiertas, ni descargas, ni contraseñas guardadas en un perfil que no es tuyo.

EN DETALLE

Qué ocurre exactamente cuando apruebas.

Sin metáforas. Esto es la secuencia real, en el orden en que sucede.

Se marca el dispositivo

El equipo solicitante pasa a autorizado y queda vinculado a tu cuenta. Si es el primero que autorizas, además se marca como de confianza: será el que pueda aprobar a los siguientes.

Nace la sesión con su hora de cierre

Se crea el registro de sesión con la política que elegiste, y su caducidad se calcula en ese instante en horario universal. Ese valor no se recalcula después: es la referencia única para el contador y para el cierre.

Se levanta el navegador remoto

Se pide un navegador con un tiempo de vida derivado de esa misma caducidad, nunca mayor. Si a la sesión le queda menos de un minuto, no se abre nada y se te dice que ha caducado, en vez de arrancar algo condenado a morir.

Ves una vista en vivo, no un navegador local

Lo que aparece en el equipo prestado es la imagen de un navegador que se ejecuta fuera de él. El contador corre a la vista y el historial, las cookies y las descargas viven en el entorno remoto.

El entorno se destruye

Al pulsar cerrar, o al llegar el contador a cero, el navegador remoto se termina y la sesión pasa a cerrada con su hora. Si cierras la pestaña sin más, el entorno tampoco sobrevive.

Casos de uso

Para cuando el ordenador no es tuyo.

01

El portátil de un compañero

Necesitas entrar cinco minutos a algo tuyo sin cerrar su sesión ni dejar la tuya abierta después.

02

Un equipo de cliente o de obra

Trabajas desde una máquina que no controlas y que otras personas van a usar cuando te vayas.

03

Un ordenador compartido o de hotel

El caso donde nadie debería teclear una contraseña, y donde el navegador guarda todo lo que le des.

04

Un acceso puntual a alguien externo

Das entrada limitada y con hora de cierre, en vez de crear una cuenta que luego hay que acordarse de borrar.

PREGUNTAS FRECUENTES

Lo que suele preguntarse antes de probarlo.

¿Tengo que instalar algo en el ordenador prestado?

No. Se abre una página, aparece un código y ahí termina lo que ese equipo necesita. No hay extensión, ni cliente, ni perfil que crear.

¿Y si alguien ve mi código de seis caracteres?

Por sí solo no sirve: el código identifica una solicitud, no concede acceso. Sin tu aprobación desde el dispositivo de confianza no se abre ninguna sesión, y la solicitud caduca a los pocos minutos.

¿Qué pasa si cierro la pestaña y me voy?

El entorno remoto termina en cuanto se corta la conexión, y en todo caso tiene su propia hora de cierre. No queda una sesión viva esperando a que alguien vuelva a esa máquina.

¿Puedo revocar un dispositivo más tarde?

Sí. Desde tu cuenta puedes cerrar sesiones activas y revocar dispositivos autorizados. Al revocar, el entorno remoto asociado se destruye, no solo se marca como cerrado.

¿Quién decide cuánto dura una sesión?

Tú, en el momento de aprobar. Eliges entre las políticas disponibles, y esa duración queda fijada para esa sesión concreta.

¿Queda registro de quién entró y cuándo?

Sí. Aprobaciones, denegaciones, inicios y cierres se anotan con su fecha y el dispositivo implicado.

Empieza ahora

Tu próximo acceso puede durar quince minutos.

Genera un código en el equipo que tengas delante y apruébalo desde tu teléfono. No hace falta instalar nada en la máquina prestada.